miércoles, 12 de noviembre de 2014

Debajo de la cama sólo existe el pasado


"Hubo un tiempo en que el muelle de Cádiz bullía de barcos, marineros, pasajeros y viajantes. Al calor de la actividad del puerto gaditano, allá por los años 40, florecían locales como el Salón Moderno, la Cueva del Pájaro Azul y el mítico Pay-Pay."

Hubo otro tiempo en que Cádiz y uno de esos míticos locales que salpimentaba ojos y aceradas conductas, dudosas o no, con la profilaxis correspondiente en tiempo y forma y sin dar pábulo al pájaro que vuela, aunque dando cabida a su vez al oropel y al narciso,
a la viva llama y al derrotero verbal y, en definitiva,

al libre albedrío

decía,
que hubo otro tiempo en que las palabras desvistieron su nombre y se dejaron habitar por la desnudez de lo impropio y los márgenes de su acomodo, en que las flautas imitaban el llanto de las perdices con calentura, en que la redondez de la tierra encontraba otras huellas en las paredes que no le eran propias,
y un grupo que cazaba mariposas en el viento del desvarío
se bebía el perfume de la extravagancia en vaso

bajo.

Y
ese
tiempo
tendrá lugar
en la certidumbre
del derrape de un suspiro
sin alma ni consciencia
en la ciudad besada
de Cádiz, mi Cái
con palabras
que vuelan
solas
o
e
.

(Perdónalos, señor, que no saben lo que hacen...)

Autor y escapista del cartel, Món Fdz-Dans

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