Oración


Tú eres la palabra, mujer.
Él, adjetivo, no será en tanto calificativo necesario.
Eres tú quien ha de cabalgar los territorios del verbo;
tú quien reinventar sin imitación, lejos de veneno y venganza.

Padre nuestro que estás
en los cielos santificado sea tu nombre
venga tu Reino, hágase tu voluntad
así en la tierra como en el cielo
Y vivamos sometidos los unos a los otros
las unas a los otros y a los unos
así en la tierra como en el cielo
Y perdónanos si alguna vez, señor,
la mano, la ira o la razón se impone
en exceso y hacemos valer la fuerza
y los principios naturales y la tradición
como Dios manda y cargamos brevemente
con la culpa del guantazo y del golpe.

Padre nuestro que matas y siegas
-yunque, martillo tu palabra-
desde la noche de los tiempos
y escribes la historia y un cielo
dibujas y no caben las tetas y el coño
de ser mujer, ni la igualdad y el respeto.
Y en el acto de matar te cuelgan
genitalmente los óxidos de la dominación
desvencijadas trazas de tiranía sexual,
latidos de un bombeo donde fluye
tu sangre indigna y cobarde.

Líbranos señor de todo mal:
del ramalazo de una especie
podrida desde la placenta,
que ve un coño –otra vez coño- y lo niega
que dicta con una mano la norma
que la otra mano acalla por sus huevos,
que mira hacia otra parte cuando el grito,
cuando el llanto y la ignominia,
que limpia la sangre por no verla,
que maltrata la boca de su vientre
y entierra en estiércol el fruto de la dignidad.

Oh señor, que das hábito y discurso
a los folladores de niños y su cruz
colgando el merodeo de la entrepierna,
y haces respetables a los rectos
que destrozan la materia que compone
a un ser humano de otro sexo distinto,
que arruinan la vida que han vivido
y, si viven, le queda a esos pobres seres.

Oh, señor, que hablabas de tentaciones,
de otorgar el perdón, ten la vergüenza
y borra con tu todopoderosa capacidad
y la de tus hijos que legislan, que juzgan
y amparan todas sus muertes...
Célia R.A., este año, envenenada;
Maria del Mar Cabrerizo, a martillazos,
Adela Fortes Molina, apuñalada 30 veces;
María del Carmen Ortega Segura, estrangulada;
Patricia Zurita Pérez, también apuñalada;
Silvia Plaza Martín, una paliza en la calle;
María del Mar Contreras, un tiro en la cabeza
escopeta de caza y por detrás;
Doris Valenzuela, acuchillada;
María Soledad Álvarez Rodríguez,
Apuñalada y rematada de explosión provocada de gas;
María José Bejarano Jiménez, degollada;
Martha Josefina, estrangulada con un cable;
Isabel Fuente Antuña, degollada;
Leire González, Mari Paz Martínez,
Maria Estela Izaguirre, Yésica,
Ivanka, Sara, Nuria, Maguette,
Fátima, Ana María, Sacramento,
Elena, Paula, Leticia, África, Sofía…


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