Cuando todo esto se termine

Porque se va a terminar. Todo se acaba. Se consume incluso la existencia (elocuente esta asociación entre el consumo y existir). Y lo que no se termina, acaso habrá sido un espejismo de lo irreal.

La frase que encabeza estas letras es el cojín de la esperanza en el que descansa la humanidad desde hace un tiempo. El miedo ha vencido hasta a la velocidad de la fibra óptica; se ha convertido en una nueva unidad de medida en la que recorrer espacio y tiempo. Deseamos volver al punto en el que dejamos todo, retomar la vida en ese tiempo casi en que la primavera estaba a punto. Tenemos la sensación de que lo que vino después pertenece al viscoso tejido de la irrealidad. ¿Habrá sido cosa de los sueños?

 

“Yo sueño que estoy aquí
de estas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.”

Pedro Calderón de la Barca, La Vida Es Sueño

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